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Esta sección contiene traducciones de algunos discursos escritos por Bono, quien se caracteriza por un discurso sensible. En esta oportunidad les ofrecemos el discurso de graduación que Bono diera en mayo para los Egresados Clase 2001 de la Universidad de Harvard. Al involucrarse con el Jubileo 2000 - la campaña por la erradicación de la deuda externa de los países más pobres- tuvo que estudiar economía para formar una estrategia más sólida al enfrentarse con el fondo monetario y el G-8. A pesar de encarar estos viajes de negociación junto a Jeffrey Sachs- decano de esta Universidad y un experto en economía- la super estrella de rock decidió volver a las aulas. El día de graduación se le otrogó un título honorífico y el discurso estuvo a su cargo, el cual se transmitió por CNN y gracias a esto hoy podemos ofrecerles la transcripción completa. HARVARD - CLASE DE GRADUACION 2001...Gracias por la presentación. Pero creo que debo decir unas pocas palabras más acerca de quién soy y qué estoy haciendo acá en la tierra.Mi nombre es Bono. Mi nombre es Bono, y soy una estrella del rock. Ahora, yo les digo esto, no para presumir sino como una especie de confesión. Porque, desde mi punto de vista, la única cosa peor que una estrella del rock es una estrella del rock con conciencia de celebridad. ¡Dios mío! Aún peor es un cantante con una conciencia, un activista compañero de viaje con una Lexus agitando pancartas en forma automática y una pileta de natación con la forma de su propia cabeza. Yo soy un cantante. ¿Ustedes saben lo que es un cantante? Alguien con un agujero en su corazón tan grande como su propio ego. Cuando vos necesitás 20.000 personas gritando tu nombre a fin de sentir que tenés un buen día, entonces vos sabés que sos un cantante. Yo soy un cantante y un escritor de canciones pero también soy padre, por cuatro veces; soy amigo de los perros; un enemigo acérrimo de la sacarina; y un creyente en la gracia por sobre el karma. Hablo mucho cuando estoy borracho y algunas veces también cuando no lo estoy. No estoy borracho en este momento. Estos no son anteojos de sol, son protección. Pero debo decirles algo. Yo le debo al rock mucho más que este estilo de vida consentido. Le debo mi visión del mundo. La música fue para mí como un reloj despertador cuando era adolescente y todavía evita que me quede dormido en el confort de mi libertad. El rock es para mí música rebelde. Pero ¿rebeldía en contra de qué? En los años cincuenta fue contra las costumbres sexuales y la doble moral. En los sesenta fue contra la guerra de Vietnam y la desigualdad racial y social. ¿Contra qué nos rebelamos ahora? Si soy honesto, yo me rebelo contra mi propia indiferencia. Yo me rebelo contra la idea de que el mundo sea de la manera que es, y que no haya una fucking cosa que yo pueda hacer contra eso. Así que yo estoy tratando de hacer alguna fucking cosa. Pero pelear contra mi indiferencia es mi propio problema. ¿Cuál es tu problema? ¿Cuál es el agujero en tu corazón? Yo necesito el ruido, el aplauso. Ustedes necesitan las calificaciones, la graduación. ¿Por qué están aquí en Harvard? ¿Por qué tienen que escucharme? ¿Qué tuvieron qué dejar para llegar aca? ¿Es el éxito vuestra droga de elección o están impulsados por otra curiosidad? ¿Vuestro potencial, el potencial de una situación dada? ¿Perder el tiempo es inaceptable para ustedes? ¿Desperdiciar la inspiración es un crimen? Lo es para un músico. Si es aquí donde encontramos que nuestras vidas coinciden; si este es nuestro lugar común, bueno, entonces puedo estar inspirado tanto como impresionado de estar en este importante campus. Porque de allí es de donde yo vengo... desde la Música. Pero yo he visto el otro lado de la música: el Negocio y he visto el éxito como droga de elección y he visto grandes mentes e imaginaciones prolíficas desaparecer sobre su propia imbecilidad, y yo soy uno de ellos. La miseria de tenerlo todo a tu gusto y la soledad de sentarse a una mesa donde todos trabajan para vos y el vacío de llegar a Aspen en un Gulfstream para permanecer en tu palacio de invierno... perdón, es otro discurso. Ustedes saben de qué estoy hablando y tienen que preguntarse por qué lo están haciendo. Ustedes deben revisar los motivos. Y por supuesto, el fracaso no es algo tan malo... no es una palabra que ustedes conozcan. Estoy seguro que es a lo que ustedes más le temen. Pero para el punto de vista de un artista, el fracaso es donde encontrás tu mejor material. Entonces, pelear la indiferencia "versus" cambiar las cosas. Déjenme contarles algunas cosas que no han escuchado sobre mí, ni siquiera en Internet. Déjenme contarles cómo me enrolé en Harvard y cómo me acoste con un profesor de economía. Así es, me hice estudiante de Harvard recientemente y vine a trabajar con el Profesor Jeffrey Sachs para estudiar la falta de desarrollo en las economías del tercer mundo debido al aplastante peso de las viejas deudas que esas economías fueron cargando por generaciones. Resulta que las reglas comunes de la quiebra no se aplican a los estados soberanos. Escuchen, sería más difícil que ustedes consiguieran un préstamo estudiantil que el presidente de Mobutu derrame millones de dólares en su cuenta bancaria en Suiza mientras su gente muere de hambre al costado del camino. Dos generaciones más tarde, los congoleses todavía lo están pagando. Las deudas de sus padres son ahora las deudas de sus hijos e hijas. Así que yo estuve aquí representando a un grupo que creía que tales deudas deberían ser canceladas en el año 2000. Nosotros lo llamamos Jubileo 2000. Un refrescante comienzo para el nuevo milenio... Estaba liderado por Anne Pettifor, con su base en las afueras de Londres, con gran apoyo de Africa. Con Mohammed Ali, Sir Bob Geldof y yo mismo, actuando al principio como portavoces. Teníamos la melodía, así que debíamos hablar. Pero a fin de ser escuchados por todos lados, necesitábamos mucha ayuda. Mi amigo Bobby Shriver me sugirió que golpeara a las puertas de los buenos profesores y ocurrió algo divertido. Jeffrey Sachs no solo me hizo entrar a su oficina, me hizo entrar en su Rolodex, en su cabeza y en su vida durante los últimos años. Así que, en algún sentido, él me hizo entrar en vuestras vidas aquí en Harvard. Entonces Sachs y yo, con mi amigo Bobby Shriver, nos lanzamos a la ruta como una especie de acto surrealista: una estrella del rock, un Kennedy, y un reconocido Economista entrecruzaron el planeta como si fueran la familia Partridge bajo el efecto de drogas psicotrópicas. Fue en aquel tiempo en que yo dormí con Jeff Sachs, cada uno en su propio asiento de clase turista volando hacia algún lugar, desmayados como una pareja de borrachos completamente exhaustos. Era confuso para todos, yo miraba con un ojo para ver la barba incipiente de vuestro héroe en todos los lugares equivocados... Su corbata parecía más bien una vincha. Una azafata nos preguntó si éramos miembros de los Grateful Dead. Yo tengo un enorme respeto por Jeff Sachs pero es realmente cierto lo que se dice... Los estudiantes no deben acostarse con sus profesores... Mientras yo desparramo secretos del oficio, quiero decirles que Larry Summers, vuestro entrante presidente, el hombre cuya firma está en cada uno de los dólares americanos, es un chiflado y un bicho raro. Miren, U2 se hizo grande en las afueras de Boston, no en Nueva York o en Los Angeles, así que yo pensé que si alguien conocía sobre nuestra existencia ése sería un Secretario del Tesoro egresado de Harvard. Ay!, no... Cuando yo le dije que era de U2 él tuvo una especie de flashback de Cuba de 1962. ¿Cómo decirlo? Y no estoy hablando mal de él. Como el ex presidente Clinton me confirmó la semana pasada en Dublín, Mr. Summers es culturalmente un desafío. Pero cuando le pedí que mirara por encima de los números para ver de qué era que estábamos hablando, él hizo mucho más que eso. Hizo la cosa más difícil que hay para un economista, miró a través de los números. Y si fue difícil para mí enrolar a Larry Summers en nuestros esfuerzos, imaginen lo duro que fue para Larry Summers conseguir que el resto de Washington soltara la plata. Y poder cambiar la realidad del tercer mundo que vive con menos de un dólar por día. Él hizo más que intentos. Él fue apasionado. Él se aparecía en las oficinas de sus adversarios. Se presentaba en los restaurantes conmigo para encontrarnos con sus compañeros republicanos. Hay un elegante restaurante de Washington al que ahora no nos dejan entrar. Si ustedes son llamados por el nuevo Presidente de Harvard y él les echa una mirada, golpetea con sus dedos sobre la mesa y actúa como si no tuviera interés, puede ser el comienzo de una gran aventura. Bueno, es en este punto que yo tengo que preguntar -si vuestra familia no lo ha hecho ya- por qué estoy aquí contándoles estas historias. Ciertamente no es porque yo esté actuando. Les estoy contando todas estas historias porque todo lo divertido que yo he vivido con Jeff Sachs y Larry Summers fue al servicio de algo mortalmente serio. Cuando la gente escuchó acerca de la enorme deuda que aplasta a los países más pobres, cuando escucharon que por cada dólar de ayuda gubernamental que nosotros enviamos a las naciones en desarrollo, nueve dólares son devueltos en intereses de la deuda, cuando escucharon todo esto, la gente mostró su enojo. Ellos tomaron las calles en lo que fue, sin duda, el movimiento mas grande desde la campaña por el fin del apartheid. La política es, como ustedes saben, el arte de lo posible, pero esto era algo aún más interesante. Esto se había convertido en el arte de lo imposible. Tuvimos a los sacerdotes en los púlpitos, las estrellas del pop en los parlamentos. El Papa se puso mis anteojos. Los religiosos comenzaron a actuar como estudiantes en protesta. Y finalmente, después de una dura pelea en el Congreso, conseguimos el dinero: cuatrocientos treinta y cinco millones. Estos cuatrocientos treinta y cinco, para empezar son mucho dinero y, aún más importante, influenció a otros países ricos para liberar más millones. Pero, dónde fue el dinero. Bueno, 23 de las naciones más pobres han podido mejorar las difíciles situaciones que produce el pago de la deuda y han podido gastar el dinero en la gente que más lo necesita. En Uganda, el doble de los niños ahora va a la escuela. Esto es bueno. En Mozambique, el pago de la deuda se redujo en un 42% permitiendo que el gasto en salud aumentara en 14 millones. Esto es bueno. 14 millones hacen mucho en Mozambique. Si me dejan les contaré sobre un hombre excepcional en Uganda llamado Dr. Kabira. En 1999, el sarampión, una enfermedad de la que casi no se escucha hablar en los EE.UU., mató cientos de niños en el distrito del Dr. Kabira. Ahora, gracias a la reducción de la deuda, obtuvo un adicional de 6000 dólares del estado, suficientes para emplear a dos nuevas enfermeras y comprar dos nuevas bicicletas y así recorrer el distrito y vacunar niños. El año pasado el sarampión era un asesino. Este año, el Dr. Kabira vio menos de 10 casos. Yo solo quiero que sepan lo que conseguimos con la ayuda de Harvard y de gente como Jeffrey Sachs. Pero no estoy aquí para jactarme o para tener crédito, ni siquiera para compartirlo. ¿Por qué estoy aquí? Bueno, otra vez, creo que para dar gracias. Pero también creo que he venido aquí a pedirles ayuda. Este es un gran problema. Necesitamos gente inteligente trabajando en esto. Yo creo que este será un momento clave de nuestra era. Cuando los libros de historia (algunos de los cuales los escribirán ustedes) hagan una revisión de nuestro tiempo, este momento será recordado por dos cosas: Internet y el holocausto diario de África. 25 millones de HIV positivos que dejarán 40 millones de huérfanos enfermos de SIDA para el año 2010. Esta es la mayor amenaza a la salud desde que la peste bubónica aniquiló a un tercio de Europa. Es un problema insostenible para África y, a menos que sellemos herméticamente el continente y cerremos nuestra conciencia, es un problema insostenible para el mundo; pero es duro hacer de esto una causa popular porque es duro hacerla pop, ¿saben? Eso es lo que yo deseo y es lo que estoy tratando de hacer. No es lo mismo que un hijo de puta lleve a cabo esto. No es el Amor al prójimo algo tan inconveniente. DIOS escribió estas líneas pero somos nosotros los que tenemos que cantarlas. Llévenlas a la cima de los charts, pero no es lo que se escucha por las radios, ¿no? Lo sé. Pero tenemos que seguir a nuestros ideales o sino traicionaremos algo en el corazón de lo que somos. Fuera de estas puertas y aún dentro, la cultura del idealismo está sitiada y acosada por el materialismo y el narcisismo y todos los "ismos" de la indiferencia y sus mecanismos de defensa, la ignorancia, la sonrisa tonta, la broma. Todavía peor es el tema del marketing. Ahí está Martin Luther King vendiendo teléfonos. ¿Han visto eso? Los derechos civiles en América y Europa están atados a los derechos humanos en el resto del mundo. El derecho a vivir como un humano. Pero estos pensamientos son caros, van a tener un costo para nosotros. ¿Estamos listos para pagar el precio? ¿Es América todavía una gran idea tanto como un gran país? Cuando yo era un niño, en Dublín, yo miraba con sumo respeto como América ponía a un hombre en la luna y pensaba, ¡Uy, esto es increíble! ¡Nada es imposible en América! América, ellos son capaces de hacer cualquier cosa allí. ¿Todavía es esto verdad? Díganme que es verdad... ¿Es verdad, no? Y si no lo es, todos ustedes podrán hacerlo verdad otra vez. Discursos anteriores:
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