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The Clash
por The Edge para
Rolling Stone # 946, 15 de Abril de 2004
The
Clash, mas que ningún otro grupo, fué el puntapié
inicial de miles de bandas de garage a lo largo de Irlanda y del Reino
Unido. Para U2 y otra gente de nuestra generación, verlos tocar
fué una de esas experiencias que te cambian la vida. Realmente
no hay otra forma de describirlo.
Puedo recordar vívidamente la primera vez que ví a The Clash.
Fué en Dublin, en octubre de 1977. Estaban de gira promoviendo
su primer album, y tocaron frente a 1200 personas en el Trinity College.
Dublin jamás había visto algo semejante. Tuvo un impacto
totalmente masivo, y todavía me cruzo con gente que está
en el negocio de la música -sean Djs o estén tocando en
una banda -- porque estuvieron en ese show.
Por
aquel entonces U2 era una banda joven, y verlos echó por tierra
varias cosas. Era como plantearse: Por qué estás haciendo
musica? De todos modos, de qué cuernos se trata la música?
Los miembros de The Clash de ninguna manera eran músicos de clase
mundial, pero el alboroto que generaron es innegable -- esa energía
pura y visceral, y la furia y el compromiso. Eran crudos en todo sentido
de la palabra, y nos les daba verguenza estar mucho mas allá de
tocar con precisión y fijarse que las guitarras estuvieran afinadas.
No era simplemente entretenimiento. Era un asunto de vida o muerte. Hicieron
posible que nos tomáramos nuestro propio grupo enserio. Nunca nos
hubiéramos convertido en la banda que somos si no hubiera sido
por ese concierto y por esa banda. Allí estaban. Nos mostraron
lo que se necesitaba. Y no era otra cosa que corazón.
Ciertamente
el contenido político y social de sus canciones fueron una inspiración
enorme para U2. Era el grito para despertarse, para avivarse, para enojarse,
para politizarse y hacer mucho ruido. Es interesante que sus miembros
hayan sido personajes con características tan distintas. Paul Simonon
fué instruído en una escuela de arte, y Joe Strummer era
el hijo de un diplomático. Pero realmente se podía sentir
que eran hermanos de armas. Estaban completamente de acuerdo, confrontándose
a la injusticia, contra un sistema del que ya estaban hartos. Y pensaban
que tenía que terminar.
Luego del show en Dublin los ví un
par de veces mas, y siempre había algo fresco dando vueltas. Es
una pena que no hubieran durado mas tiempo. La música que compusieron
es imperecedera. Contiene demasiado espíritu de lucha, demasiado
corazón, esas cosas nunca envejecen. Todavía podés
escucharlos en Green Day y No Doubt, en Nirvana y the Pixies, y sin dudas
en U2 y Audioslave. Ni por un minuto sentías que estaban posando.
Ellos lo sentían, y lo podés escuchar en su obra.
©
Rolling Stone # 946, 15 de Abril de 2004.
Traducción y adaptación: u2arg.com
Artículos anteriores:
The
Edge homenajea a The Clash, Rolling Stone # 946, 15 de Abril de 2004
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